UN EMPORIO DE CREATIVIDAD: PIXAR
Al hacer cine para niños en la actualidad, se requiere de una tecnología que llame su atención por encima de la animación tradicional, Pixar lo sabe y está decidido a seguir conquistando, no sólo a los pequeños, sino también a los papás de los pequeños.
En 1995 se estrenó en cartelera una cinta que revolucionaría la forma de hacer cine, considerada la primera película con efectos de animación en toda la historia de la industria fílmica. En ese momento haría su entrada espectacular, no sólo en la pantalla grande, sino en nuestros corazones, algunos de los personajes más emblemáticos y carismáticos del celuloide. A la cabeza Woody, "El vaquero", y Buzz, "El astronauta", revalorizarían la amistad a través de 81 minutos de pura diversión, producto de la mejor casa de animación fílmica en la industria: Pixar.
¿Qué es Pixar?
En 1979, vería la luz The Grafic Group, una empresa división de Lucasfilm, lo que hacía que al principio sus proyectos fueron sucesiones de las películas de esta casa productora o en las de Industrial Light and Magic. Al principio no se tenía idea de que tan grande e importante llegaría a ser esta empresa, no solo a nivel económico, sino a nivel creativo, convirtiéndose en un parte aguas del diseño y la animación por computadora. Fueron los precursores del "RenderMan", llamado Motion Doctor que les permitió a los animadores del Cel tradicional, probar con la animación de la computadora con un mínimo de experiencia. Después de trabajar para Light and Magic y varios años de notable éxito, el grupo fue comprado en 1986 por Steves Jobs, después de que éste dejara Apple Inc., pagando a George Lucas 5 millones de dólares. Inicialmente Pixar era una compañía de Hardware gráfico, cuyo producto base, fue la Pixar Image Computer, un sistema vendido sobre todo a agencias estatales y la comunidad médica, siendo uno de sus principales compradores los estudios Disney, que utilizaba el dispositivo para sus proyectos secretos, usando las máquinas y el software, para emigrar el proceso de animación de tinta a un método más automatizado y eficiente.
En 1991, ambas empresas se dieron cuenta de lo funcional que era generar proyectos juntos, así que se unieron en contrato para la realización de dos películas de larga duración. La primera en ver la luz fue Toy Story, dirigida por el mismo John Lasseter, antiguo trabajador de Walt Disney y principal precursor de Pixar, el cual recibió un Óscar especial por la primera película animada de la historia; la segunda en 1998: Bichos, Una aventura en miniatura, la cual además incluía un cortometraje, productos que se volverían básicos, también animado y dirigido por Jan Pinkawa titulado El Juego de Geri. Dado el éxito tras los estrenos, se realizó un nuevo contrato para cinco películas más, en el que se especificaba que ambas compañías compartirían gastos y beneficios a partes iguales y en donde Pixar obtenía además de parte de las ganancias, que su nombre figurara como "realizadora", mas no como propietaria. La tercera entrega fue Toy Story 2, en donde tuvieron una innovación tecnológica importante: un sistema con el que pueden incluir pequeñas partículas de polvo sobre los objetos. Con Monsters, Inc., en 2001 logró transformar en imágenes la perfección. Los 2.320.413 pelos de Sully hicieron temblar de nuevo las taquillas y alzar a Pixar a lo más alto del panorama cinematográfico, incluyendo también aquí una muestra de lo que ya se ha vuelto una tradición en Pixar, un corto llamado: El Auto Nuevo de Mike.
Para el 2003, Pixar era una empresa que había generado millones de dólares en entradas y ventas de artículos relacionados a sus personajes y proyectos, contaba en su historia ya con 4 Óscar, 1 Globo de Oro, 2 BAFTA por efectos visuales y sus dos películas estaban consideradas dentro de las 500 mejores de la historia, pero aún había mucho que dar y en este año saldría otra joya cinematográfica: Buscando a Nemo, una aventura en el mundo submarino que sorprendía por su realismo en el movimiento y reflejo del agua, así como su guión muy preciso al retratar la aprensión en las relaciones filiales. Dos años después llegaría a las pantallas: Los increíbles, sexta película animada de Pixar, ganadora de dos premios Óscar, y la primera con un reparto enteramente compuesto por personajes humanos. A ésta siguió Cars en el 2006, que sería la que terminaría con el contrato hasta ese momento establecido. El 24 de enero de 2006 Disney adquiere Pixar Animation Studios por 7.400 millones de dólares y sede el control de su estudio de animación a los directores creativos de Pixar. Steve Jobs se convierte en uno de los mayores accionistas de Disney.
Sin embargo como el intercambio de activos es una operación de Disney y Pixar, decidieron extender su contrato de distribución hasta 2007 con una sola producción, "Ratatouille" que únicamente se basa en el pago de honorarios a Disney además de la mención como distribuidores, mientras que Pixar absorbe el gasto de la producción del filme y conserva los derechos. Esto como una previsión en caso de que la fusión falle, ya que automáticamente al finalizar la compra, los derechos de los personajes pasan a ser propiedad de Disney. En Junio del 2008 vendría el que hasta ese momento era el proyecto más ambicioso de los creativos al mando de John Lasseter, el cuento de amor robótico: WALL-E, y siguiendo la ya tradición de Pixar, fue emparejado con un cortometraje, Presto, para su estreno en cines. La película fue recibida y reconocida con comentarios muy positivos por parte de la crítica especializada. Fue nominada a diversos premios, principalmente en las categorías de "mejor película animada", como en las ceremonias de los Globos de Oro y los premios Óscar, donde ganó dicha categoría. En los premios Óscar fue nominada además en otras cinco categorías, incluyendo «mejor guión original», convirtiéndose en el largometraje de su compañía en ser nominada a más categorías en dicha ceremonia y junto con La bella y la bestia de casa Disney, la película de animación tradicional más nominada. Ya que WALL-E había sido revolucionaría en toda su creación, el siguiente producto debía ser superior, y esta vez volverían a apostarle a una historia profunda, con una aventura sin precedente, pero sin olvidar revestirla a través de la tecnología, de la textura del arte. Siendo así la primera en exhibirse en Disney Digital 3D y lograr incluso inaugurar el prestigioso festival de cine de Cannes. UP, Una aventura de altura, ha logrado los reconocimientos más importantes a nivel mundial, Óscar, Globo de Oro y BAFTA nuevamente reconocieron la superioridad de Pixar al crear arte animado.
Sus cortos tampoco han sido la excepción, cada uno maneja una mejora al igual que el largometraje que acompañan, desde Luxo Jr., hasta La misión especial de Dug, nos demuestran que son una empresa en franca evolución y crecimiento, después de asentar su posición en la industria con sus largometrajes, sus historias cortas también vuelven básicos a sus personajes y se revela como un espacio ideal para desplegar la creatividad de animadores y dibujantes. ¿Quién no conoce a la lamparita Luxo?
Pixar abre camino al mundo digital.
El éxito de Pixar ha propiciado, un auge en la animación digital, que ha dado propuestas de diverso interés. Desde el debut de Dreamworks con Hormigaz (Eric Darnel y Tim Johnson, 1998) a las películas apadrinadas por la Fox: La edad de hielo (Ice Age. Carlos Saldanha y Chris Wedge, 2001) y la Paramount: Jimmy Neutron: El niño inventor (John A. Davis, 2002).
A pesar de estar respaldados por empresas cinematográficas de prestigio, estos tres filmes surgieron de estudios independientes: Eric Darnel de PDI, Chris Wedge de Blue Sky Studios y John A. Davis de Nickelodeon. Estas empresas se crearon gracias al crecimiento de la animación digital promovido por Pixar.
Los triunfos comerciales de Shrek (Andrew Adamson y Vicky Jenson, 2001) y su continuación, Shrek 2 (A. Adamson, K. Ashbury y C. Vernon, 2004), demuestran que hay un hueco en el mercado para otros trabajos diferentes a los que ofrece Pixar, tanto es así, que hasta la recién "divorciada" factoría Disney acaba de abrir una división dedicada a los dibujos animados digitales. The Secret Labs puede erigirse en el nuevo referente de la compañía fundada hace más de 80 años por Walt Disney. Esta división presentó un experimento pionero en el año 2000 titulado Dinosaurio, que mezcla hábilmente acción y personajes diseñados por ordenador sobre fondos reales. El resultado, a pesar de unas limitaciones asumidas es bastante interesante, con momentos realmente brillantes, que demuestra, una vez más, que Disney siempre está a la vanguardia del dibujo animado, aunque no todas sus propuestas sean de igual calidad.
La estela marcada por Pixar tuvo muchos adeptos, prueba de ello fue también Final Fantasy: La fuerza interior (Hironobu Sakaguchi, 2002) una coproducción entre japoneses y americanos, de la que detrás estaba Columbia Pictures, una de las grandes empresas Hollywoodienses, este largometraje puso en práctica otra visión de la animación digital, lo que sus responsables llaman "foto-realidad", consistente en trasladar al mundo virtual de la forma más detallada, el mundo real. Una propuesta arriesgada en la que se invirtieron más de 150 millones de dólares y que fracasó estrepitosamente. La nueva técnica que ofrecía la película fue insuficiente para un público acostumbrado a otro tipo de animación un poco más apartada de la realidad, un público educado ante la animación con Woody "el vaquero". Aún así, la "foto-realidad" quedará como una herramienta con la que investigar en el futuro, tal vez más en otros ámbitos que en el género del dibujo animado.
En líneas generales se podría decir que a pesar de las nuevas empresas dedicadas a la animación digital; Pixar sigue llevándose la palma con todos sus trabajos. No obstante, la valoración de una película no puede y no debe estar determinada por provenir de un estudio u otro, sino únicamente por sus propios valores como obra cinematográfica. Todavía con esto, queda de sobra demostrado, que el mundo de la animación digital es el referente por antonomasia del cine del futuro y la empresa Pixar su gran impulsor.
Del pixel a la pantalla grande.
La primera etapa es tener una idea brillante y poco convencional para compartirla con el equipo, cuando ésta se aprueba, el producto se inicia al grabar las voces. Los encargados de producción proceden a establecer cuál será el aspecto de los personajes, los decorados, los colores y de todo aquello que deba animarse, desde el protagonista principal hasta una simple silla. Se esculpen modelos computarizados de los personajes en tercera dimensión, articulándolos para saber cómo se mueven. Se construyen todos los sets en 3-D, después se "visten" con la apariencia y detalles correctos, como lo haría un diseñador en un set en vivo. Se prepara y coreografía cada toma. Las tomas se animan por animadores humanos, utilizando el software propio de Pixar, la base de su éxito. Los personajes y sets reciben "sombras" para darles el detalle y la apariencia realista que define a estos artistas. Se añaden detalles de luz y sombra.
Es ahora cuando comienza realmente la fase de producción, en la que intervienen más de mil ordenadores con un total de 2 Terabytes de memoria RAM y 60 de espacio en disco. La etapa final es la renderización, una operación de 6 horas que incluso puede llegar a durar hasta 90 por cada fotograma. Para finalizar y como en cualquier otro filme, se añaden los efectos sonoros y la banda sonora, compuestas en su mayoría por Randy Newman, ganador del Oscar a la mejor canción original por Monsters Inc. y nominado en varias ocasiones a la mejor partitura. Por su forma de trabajo, imprimiendo corazón a su labor, esta compañía comprometida con el público se ha ganado a pulso un lugar privilegiado. Y es que si por algo destaca Pixar es por su empeño a la hora de realizar cualquier tipo de proyecto, en los que siempre resalta una sola pero difícil palabra: calidad.
Toy Story 3: Pixar nuevamente a la vanguardia.
El camino ha sido duro, el trabajo titánico y de constante crecimiento, pero Pixar no está pensando en quedarse estancado, así que como una manera de retarse a sí mismo, busca no sólo seguir creciendo tecnológicamente, sino explotar diversas temáticas sociales, que se viven día con día. Un ejemplo específico, la tercera entrega de la saga de Toy Story, estrenada en cines el pasado 18 de junio. En la que se maneja que a pesar de que esta nueva película sigue manteniendo la inocencia en cada uno de sus personajes, sus creadores no pudieron dejar de hablar sobre temas sociales: primero, la homosexualidad y segundo, cómo la tecnología influye en los niños y jóvenes, volcando su atención en aparatos electrónicos y no en los juguetes tradicionales. Aunque el objetivo del cine siempre ha sido divertir, el propósito de los realizadores de Pixar ha sido también el de provocar en el público una diversidad de sentimientos. Dirigida por Lee Unkrich, co-director de Toy Story 2 y de Buscando a Nemo, es casi una garantía de taquilla, pero más que otra cosa de excelencia y de seguimiento a una escuela iniciada por John Lasster, el director de la Toy Story original.
Todo esto hace a Toy Story 3, la opción obligada en las salas de cine en este 2010, para seguir siendo cómplices de este mundo paralelo, producto de la imaginativa de uno de los hombres más visionarios de la industria, John Lasseter, y de la casa de cine animado más cotizada y exitosa, Pixar, que está más que preparada para anotarse otro éxito en el corazón de su público.
30, jul | 1 comentario gandhi compártelo

1 comentario
Gandhi. Hay mucho que imitarle a Pixar. Es una empresa que sabe producir y vender entretenimiento. Buen trabajo, además que supiste enriquecerlo, buena redacción. Saludos. Me da gusto que veas en este blog una oportunidad para compartir tu trabajo.
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